Cuando el mundo se llamaba Cerralbo
Una novela sobre la infancia, la memoria y el poder de la palabra. Ramón García Mateos convierte un pueblo salmantino en territorio mítico y recupera las voces de un mundo rural que se resiste a desaparecer.
- Autor
- Ramón García Mateos
- Editorial
- Ediciones Valnera
- Colección
- Valnera Literaria 40
- Publicación
- Septiembre de 2024
- ISBN-13
- 978-84-128707-3-2
- Extensión
- 288 páginas
- Reconocimiento
- XXII Premio Real Academia Española 2025
La mirada de José Ignacio García
José Ignacio fue uno de los primeros críticos que defendieron esta novela, antes de que la Real Academia Española reconociera su extraordinario trabajo con el lenguaje.
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Un territorio real convertido en mito
La memoria de un mundo que permanece
Cerralbo existe en los mapas, cerca de la frontera entre Salamanca y Portugal. En la novela, el recuerdo lo ensancha hasta transformarlo en un territorio literario propio: un lugar tan real como mítico desde el que mirar la infancia.
Cuatro muchachos descubren la amistad, las travesuras, la vida y la muerte mientras avanzan hacia la edad adulta. El mundo que los rodea se conserva en cuentos, romances, acertijos, rumores y leyendas transmitidos de boca en boca.
Balbina, la narradora alrededor de la que todo sucede
La mujer de la cubierta reúne a los niños a su alrededor y los fascina con sus historias. José Ignacio la define como la Sherezade rural de la novela: una figura que encarna la tradición oral y la capacidad de las palabras para convertir la experiencia en leyenda.
Su vestido de colores y su melena suelta contrastan con los lutos del mundo rural de los años sesenta. La ilustración de Maite Niebla anticipa así otro de los impulsos de la obra: los primeros aires de renovación que comenzaban a atravesar el campo.
“Una novela con alma, con muchísima alma”
José Ignacio García
Infancia y raíces
Aprender que también existe la muerte
La lealtad entre los cuatro amigos sostiene las andanzas de la infancia. Algunas son travesuras; otras se convierten en experiencias que los obligan a madurar y a cambiar su manera de interpretar la existencia.
La memoria no funciona como simple nostalgia. Recupera una forma de mirar, de escuchar y de relacionarse con los demás, y reivindica la vida de los pueblos sin caer en un ruralismo idealizado.
El lenguaje
Una alquimia entre poesía y habla rural
García Mateos combina un lenguaje poético, rico en imágenes y metáforas, con la voz esencial de los personajes del pueblo. Coplas, romances y relatos orales entran en la novela sin volverla pesada ni romper su ritmo.
Esa fusión es, para José Ignacio, un ejercicio de magisterio narrativo. También está en el centro del reconocimiento de la RAE, que destacó la recreación de un mundo rural desaparecido y la recuperación de su lenguaje.