Ángel Vallecillo
Akúside y Redes y bestias: dos formas de mirar el poder y la manipulación. José Ignacio García recomienda a un escritor que rompe los moldes y pide unas páginas de confianza para entrar en su universo.
- Autor
- Ángel Vallecillo
- Obras
- AkúsideRedes y bestias
- Editorial
- Difácil
- Género
- Novela
Un escritor fuera de molde
Distopía, poder y manipulación del relato. Capítulo publicado el .
Ver capítuloDos lecturas · Una voz singular
Akúside y Redes y bestias
José Ignacio recorre una novela que considera especialmente extraña y exigente y otra que lo lleva a observar la crueldad de las redes sociales, los medios y la disputa por controlar el relato.


Una lectura radical
Tres partes, una pregunta por el poder
José Ignacio presenta Akúside como uno de los libros más raros, difíciles y complicados que ha leído. Destaca su división en tres partes y propone una clave inicial: al cambiar el orden de las letras del título aparece la palabra Euskadi.
La primera parte le recuerda a un texto bíblico o salmódico. La repetición de encabezamientos y finales da a las aventuras que se cuentan un ritmo armónico y musical. Después, en un ambiente que percibe como medieval, dos hermanos luchan por hacerse con el poder.
Violencia y dominación
Una estructura que exige al lector
La tercera parte adopta, según su lectura, la forma de un manual de normas y costumbres de una organización terrorista. José Ignacio interpreta esa forma como un cierre del recorrido por el poder, la dominación y la voluntad de situarse por encima de los demás.
El crítico relaciona ese universo ficticio con ETA. Su comentario sitúa la extrañeza formal de la novela en una reflexión sobre la violencia y los mecanismos de sometimiento. Akúside recibió el Premio de la Crítica de Castilla y León en 2018.
“Un escritor que se sale de cualquier tipo de molde establecido”
José Ignacio García
Ciudad Máquina
De una vida precaria al centro de la diana
Arma, diminutivo de Armanda, es una madre soltera que trabaja como kelly en un complejo turístico de lujo. Trata de sacar adelante a su hijo en Ciudad Máquina, un escenario ficticio que a José Ignacio le recuerda a las Islas Canarias.
Su vida se cruza con la de Lanzo, un ornitólogo enfrentado a una decisión paradójica relacionada con la conservación de una especie. Un encuentro entre ambos desencadena una situación que coloca a Arma en el centro de la atención pública.
José Ignacio destaca los ambientes y las descripciones, entre ellos La Herradura: una zona de ocio con doce espacios que llevan los nombres de los meses del año. El mundo construido por Vallecillo es inventado, pero sus tensiones resultan reconocibles para el crítico.
Redes, televisión y política
Quién decide qué es verdad
La lectura de José Ignacio se concentra en cómo una experiencia personal se transforma en un relato público al servicio de intereses ajenos. Redes sociales, medios de comunicación y actores políticos fabrican versiones que pueden convertir a una madre que lucha por su hijo en un monstruo ante la audiencia.
La novela le permite observar una maquinaria de linchamiento: la búsqueda de atención, las acusaciones y la disputa por el poder terminan desplazando lo que realmente ha ocurrido. El comentario pone el foco en la crueldad de ese proceso y en sus consecuencias para una persona vulnerable.
La atención es efímera
Cuando la persona deja de ser noticia
Otro de los aspectos que José Ignacio considera más terribles es la rapidez con que el interés público desaparece. Un acontecimiento nuevo puede apartar al anterior de la conversación y dejar a quien ha sufrido el escrutinio fuera del foco.
Su reflexión va más allá del ruido inicial: le interesa la contradicción entre la intensidad con que se juzga una vida y la indiferencia que llega después. Aquí recogemos esas claves sin revelar la resolución de la historia.